¿Cómo funciona el glifosato?
El glifosato inhibe específicamente una enzima vegetal, esencial para el crecimiento de las plantas. La presencia de esta enzima en las plantas, pero no en seres humanos y animales, contribuye al bajo riesgo para la salud, siempre que sea utilizado de acuerdo con las recomendaciones del fabricante.
Cuando un herbicida se pulveriza sobre las hojas o tallos
verdes, el glifosato es absorbido por la planta, y luego circula a
través de sus tejidos. El tensioactivo o surfactante ayuda a la llegada del glifosato
a la planta, adhiriéndose a la superficie cerosa de sus hojas, lo que provoca
su descomposición. Una vez dentro de la planta, el glifosato inhibe la
actividad de una enzima, que impide la fabricación de ciertos aminoácidos
esenciales para el crecimiento y vida de esa planta. A pocos días de la
aplicación, la planta se marchita y se vuelve amarilla. Luego, a medida que su
tejido se deteriora, ésta se vuelve marrón. Al mismo tiempo, las raíces
subterráneas de la planta comienzan a descomponerse.Finalmente, toda la planta muere, siendo incapaz de
rebrotar y recuperarse.
¿Cómo se usa el glifosato?
Los productores tienen múltiples opciones para controlar las
malezas, como la labranza, el control manual, los herbicidas y la rotación de
cultivos, por nombrar solo algunos. El glifosato es uno de los herbicidas que
los productores utilizan, aunque no es el único. Por lo general, se utiliza en
combinación con muchas otras prácticas agrícolas para lograr un control más
efectivo de las malezas.
Cuando los productores deciden utilizar herbicidas,
incluyendo el glifosato, los fabricantes proporcionan indicaciones de
aplicación en los rótulos o etiquetas, para asegurar las buenas prácticas.
Estas recomendaciones ayudan a los productores a utilizar los herbicidas de
manera precisa y juiciosa. Las dosis han sido probadas por empresas, académicos
y autoridades reguladoras. Las dosis finales recomendadas para los productos
son aprobadas por las Agencias Reguladoras, en los EE.UU. por la Agencia de
Protección Ambiental (EPA), al igual que aquellos distribuidos y vendidos en la
Argentina deben estar registrados en el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad
Agroalimentaria (SENASA).
Algunos de los beneficios del glifosato para los productores
son:
- Ayuda en la eliminación de las malezas en el campo antes de sembrar, y luego, ayuda en los cultivos que son tolerantes al glifosato, es decir, algunos transgénicos.
- Funciona como una herramienta fundamental para el aumento de las hectáreas bajo sistemas de labranza conservacionista (mínima labranza y siembra directa), por lo que colabora en la preservación del suelo, reduciendo la erosión hídrica y eólica, y también mejora la economía del agua de los sistemas agrícolas.
- Favorece la recuperación de tierras propicias para la agricultura (pasturas o siembra), que fueron perdidas por el avance de las malezas.
El glifosato tiene una historia de 40 años de uso para el control eficaz de malezas. Las autoridades reguladoras (tales como el SENASA, la Agencia de Protección Ambiental de los EE.UU. (EPA) y el Comité Europeo) y los científicos de todo el mundo, han llegado a la conclusión de que el glifosato, cuando se utiliza según las indicaciones de la etiqueta, no supone un riesgo para la salud humana, el medio ambiente o los animales domésticos. Estas autoridades reguladoras también revisan periódicamente la seguridad del glifosato.
Historia de los usos Globales:
1974 - El control de las malezas perennes y anuales en las
zonas de cultivos.
1976 - El control de malezas perennes en cultivos perennes,
antes de plantar o después de la cosecha de los cultivos anuales, con etiqueta
de uso en primeros cultivos.
1978 - Aplicación dirigida a malezas perennes en cultivos
anuales, como el algodón y la soja.
1979 - Aplicación selectiva en cultivos anuales con
pulverizadores de recirculación o aplicadores de mecha de cuerda para el
control de malezas anuales y perennes.
1986 - Control de malezas anteriores a la siembra de
cultivos anuales en los sistemas reducidos o de siembra directa.
1996 - Introducción de la tecnología Roundup Ready, que
permite su aplicación directa para el control de malezas en los cultivos
tolerantes al glifosato.

