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¿QUÉ ES EL GLIFOSATO?


El glifosato es la molécula clave de un paquete tecnológico que ha modificado drásticamente la agricultura de nuestro país y de otras regiones del mundo. En el creciente debate sobre las múltiples consecuencias de la expansión del monocultivo, los efectos ecológicos y sanitarios del glifosato ocupan un lugar central. La mayoría de herbicidas contienen glifosato como ingrediente activo y fueron desarrollados para controlar una amplia variedad de malezas. El glifosato es un herbicida no selectivo, lo que significa que tiene efectos sobre la mayor parte de las especies de plantas verdes. Por ello hay que tener cuidado en su uso.
¿Cómo funciona el glifosato?
El glifosato inhibe específicamente una enzima vegetal, esencial para el crecimiento de las plantas. La presencia de esta enzima en las plantas, pero no en seres humanos y animales, contribuye al bajo riesgo para la salud, siempre que sea utilizado de acuerdo con las recomendaciones del fabricante.
Cuando un herbicida se pulveriza sobre las hojas o tallos verdes, el glifosato es absorbido por la planta, y luego circula  a través de sus tejidos. El tensioactivo o surfactante ayuda a la llegada del glifosato a la planta, adhiriéndose a la superficie cerosa de sus hojas, lo que provoca su descomposición. Una vez dentro de la planta, el glifosato inhibe la actividad de una enzima, que impide la fabricación de ciertos aminoácidos esenciales para el crecimiento y vida de esa planta. A pocos días de la aplicación, la planta se marchita y se vuelve amarilla. Luego, a medida que su tejido se deteriora, ésta se vuelve marrón. Al mismo tiempo, las raíces subterráneas de la planta comienzan a descomponerse.Finalmente, toda la planta muere, siendo incapaz de rebrotar y recuperarse.

¿Cómo se usa el glifosato?
Productores agropecuarios
Los productores tienen múltiples opciones para controlar las malezas, como la labranza, el control manual, los herbicidas y la rotación de cultivos, por nombrar solo algunos. El glifosato es uno de los herbicidas que los productores utilizan, aunque no es el único. Por lo general, se utiliza en combinación con muchas otras prácticas agrícolas para lograr un control más efectivo de las malezas.
Cuando los productores deciden utilizar herbicidas, incluyendo el glifosato, los fabricantes proporcionan indicaciones de aplicación en los rótulos o etiquetas, para asegurar las buenas prácticas. Estas recomendaciones ayudan a los productores a utilizar los herbicidas de manera precisa y juiciosa. Las dosis han sido probadas por empresas, académicos y autoridades reguladoras. Las dosis finales recomendadas para los productos son aprobadas por las Agencias Reguladoras, en los EE.UU. por la Agencia de Protección Ambiental (EPA), al igual que aquellos distribuidos y vendidos en la Argentina deben estar registrados en el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA).
Algunos de los beneficios del glifosato para los productores son:

  • Ayuda en la eliminación de las malezas en el campo antes de sembrar, y luego, ayuda en los cultivos que son tolerantes al glifosato, es decir, algunos transgénicos.
  • Funciona como una herramienta fundamental para el aumento de las hectáreas bajo sistemas de labranza conservacionista (mínima labranza y siembra directa), por lo que colabora en la preservación del suelo, reduciendo la erosión hídrica y eólica, y también mejora la economía del agua de los sistemas agrícolas.
  • Favorece la recuperación de tierras propicias para la agricultura (pasturas o siembra), que fueron perdidas por el avance de las malezas.
La historia del glifosato
El glifosato tiene una historia de 40 años de uso para el control eficaz de malezas. Las autoridades reguladoras (tales como el SENASA, la Agencia de Protección Ambiental de los EE.UU. (EPA) y el Comité Europeo) y los científicos de todo el mundo, han llegado a la conclusión de que el glifosato, cuando se utiliza según las indicaciones de la etiqueta, no supone un riesgo para la salud humana, el medio ambiente o los animales domésticos. Estas autoridades reguladoras también revisan periódicamente la seguridad del glifosato.

Historia de los usos Globales:
1974 - El control de las malezas perennes y anuales en las zonas de cultivos.
1976 - El control de malezas perennes en cultivos perennes, antes de plantar o después de la cosecha de los cultivos anuales, con etiqueta de uso en primeros cultivos.
1978 - Aplicación dirigida a malezas perennes en cultivos anuales, como el algodón y la soja.
1979 - Aplicación selectiva en cultivos anuales con pulverizadores de recirculación o aplicadores de mecha de cuerda para el control de malezas anuales y perennes.
1986 - Control de malezas anteriores a la siembra de cultivos anuales en los sistemas reducidos o de siembra directa.
1996 - Introducción de la tecnología Roundup Ready, que permite su aplicación directa para el control de malezas en los cultivos tolerantes al glifosato.